ACTIVIDAD 4
INCORPORACIÓN DE LAS TIC A LA
PRÁCTICA DOCENTE
PRESENTADO A
ELKIN ALONSO RÍOS
OSORIO
EN EL CURSO PEDAGOGÍA Y
DIDÁCTICA III
ELABOADO POR
HENRY YEFERSON PEREA IBARGUEN
FUNDACIÓN UNIVERSITARIA CATÓLICA DEL NORTE EN CONVENIO CON
LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ORIENTE
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
MAESTRÍA EN EDUCACIÓN
YUTO, ATRATO CHOCÓ
2015
NOMBRE DEL PROYECTO O CAPACITACIÓN
ÉTICA CONYUGAL
Objetivos:
1. Contribuir
al mejoramiento y cualificación en relación con la ética conyugal y la
sostenibilidad matrimonial.
2. Ejecutar
programas donde se imparte conferencias educativas, según los planes
establecidos.
Cuando reflexionamos sobre nuestras prácticas docentes,
debemos pensar que el quehacer docente
es una actividad y profesión para toda la vida, la cual hacemos con amor,
dedicación y entrega, siempre ha sido y seguirá siendo algo altruista donde con
abnegación se nos requiere aportar un poco más de lo normal, el producto
académico que entregamos a nuestros estudiantes es de calidad y no se forma o
educa por salir del paso o generar unos recursos económicos. La práctica
docente es algo que trasciende en el tiempo, por tanto, siempre debe prestarse
con calidad y valor agregado.
Aplicar las TIC a nuestros procesos educativos, tanto desde
lo personal como lo profesional, hemos entendido a lo largo de este seminario, que
el uso de las Tic no es lo relevante en los procesos educativos, ya que primero
estamos llamados a definir el método, la tendencia pedagógica, la manera de
transmitir con facilidad lo que queremos en un lenguaje claro y sencillo, pero
dejando enseñanzas significativas. Luego
está el uso de las tecnologías al servicio de la información y educación, por
supuesto, el docente no puede quedarse atrás, debe ser innovador, recursivo y
equilibrado en el uso y manejo de estas herramientas. Hoy por ejemplo, encontramos docentes que si no tienen un videobeam, no
puede impartir una clase, son extremos dañinos, pero tampoco es entendible ver
docentes que no tienen ni un correo electrónico y dificultan el proceso de
enseñanza aprendizaje en sus estudiantes, pues no facilitan los medios para el
envío de una actividad utilizando este medio, pues nunca quiso estar acorde con
las exigencias del medio.
Para esta actividad he elegido una capacitación en Ética
conyugal, porque aunque no ejerzo la función de enseñanza pública, hace más de
15 años me dedico a la formación a comunidades o nacionales e internacionales.
Por esta y otras razones, considero pertinente abordar en el desarrollo de esta
actividad una capacitación la cual tiene una significación en algunas parejas
de la comunidad de Yuto, departamento del Chocó.
Importancia del tema
Tratar
de la ética conyugal adquiere una peculiar relevancia si se considera la importancia
del estado matrimonial para la vida del hombre y la dignidad de que Dios lo
revistió desde el principio de la humanidad. Un estado tan digno y tan
importante y, al mismo tiempo, tan frágil por la corrompida condición de la
naturaleza humana, ha dado pie para que la ironía se cebe en él, como puede
comprobarse leyendo los Diccionarios y Antologías de frases célebres.
La seriedad del estado conyugal, aparte de la dignidad que
Dios le ha conferido, y el simbolismo sagrado que contiene, desde Jeremías.
2:1-3 hasta Efesios. 5:26ss, pasando por Oseas, estriba en tres factores
fundamentales:
A) Su duración. Dios estableció el matrimonio como un estado
para toda la vida: uno con una y para siempre.
B) Su intimidad. La intimidad conyugal es la máxima en todos
los órdenes, aunque nunca se puede llegar del todo al fondo de la existencial
"alteridad" del prójimo. Esta intimidad se va fraguando con la
convivencia o "convivium", con la cohabitación o
"connubium", con el compartir las mismas penas y alegrías o
"consortium" y el aguantar juntos el yugo que impone la vida en común
o "conjugium". Esta intimidad tiene profundidades, y exige adaptaciones,
que rebasan inmensamente las del sexo; por eso, se ha dicho que "el amor
es física; el matrimonio es química".
C) Su influencia en la personalidad humana. La influencia del
matrimonio en el desarrollo y proyección de la personalidad humana es inmensa.
En realidad, el estado conyugal manifiesta y proyecta en cada momento el
talante fundamental de cada individuo. Podríamos decir que en el matrimonio,
como en la cárcel, los bien inclinados se vuelven mejores, y los mal inclinados
se vuelven peores. Ahora bien, cuando hay fe en Dios y verdadero amor, como
fruto del Espíritu, el matrimonio refina la calidad espiritual de la persona a
través de todas las pruebas y dificultades que presenta la vida y la misma
diferencia de criterios y gustos de los esposos.
Finalidad del matrimonio
Los
fines del matrimonio son dos:
a)
Manifestar la imagen de Dios en el
hombre de una manera Completa. Notemos que Génesis. 1:27 une estrechamente las
dos facetas: "a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó". Por
eso, los judíos llaman al matrimonio "qidushim"= santidades, porque
está hecho para que varón y mujer se ayuden mutuamente a preservar santa la
imagen de Dios impresa en sus personas.
Ahora bien,
Dios, en la infinitud de todas sus perfecciones, tiene completamente equilibrados
su conocimiento y su amor. Por eso, la imagen de Dios se halla completa y
equilibrada cuando el predominio de cabeza y razón en el nombre se contrapesa y
equilibra con el corazón e intuición de la mujer. Esta diversidad psicológica
que caracteriza lo masculino y lo femenino ha sido a veces interpretada como
efecto del distinto momento en que ambos fueron creados: Adán fue creado el
primero, y lo vemos extasiado ante el Universo y poniendo nombre a las cosas
antes de conocer a su futura mujer; Eva es creada después y puesta inmediatamente
delante de su marido. Por eso, la mujer lo ve todo a través del hombre: el
amor, la maternidad, el hogar, la sociedad; en cambio, el hombre dispersa mucho
más su atención y su interés; tiene muchos más problemas, mientras que la mujer
sólo tiene, en realidad, uno. Sin embargo, la base de esta diversidad se halla
en la misma creación de la mujer, según Génesis. 2:22, donde el texto hebreo
dice "fabricó" ("banah"), y en la raíz de este verbo se
encuentra la idea de intuición, como característica constitutiva de la mujer,
lo cual la hace superior en el plano ético y espiritual, aunque el hombre, más
fuerte e intelectual, ha de tomar la iniciativa conquistadora (Génesis. 2:24).
Así se entiende lo de "ayuda idónea" del vers. 18, para la soledad
del hombre, única cosa no-buena que Dios vio en su creación. El "una sola
carne" del v. 24 no se refiere únicamente a la unión sexual, sino también
al consorcio en las mismas alegrías y penas de la vida, como si se tratase de
una sola persona. Y La unidad es tal, que el Génesis. 2:23 presenta a Adán
poniendo a la mujer el apelativo de "ishah" = varona, porque fue
tomada del "ish" = varón. Creada del costado del hombre, la mujer
siempre tira hacia el corazón (hace ascender lo sexual al corazón, mientras el
hombre suele rebajar el corazón al sexo) y exige, ante todo, ser amada.
b.
Prolongar la especie humana por
medio de la procreación. Por eso, en cuanto Dios los crea, los bendice y les
dice: "Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra..." (Génesis.
1:28). De ahí, la importancia que para un judío tenía el alcanzar posteridad,
porque a través de ella alcanzaba en sus herederos el cumplimiento de las
promesas divinas. Por eso, para un judío el no tener hijos, para una mujer el
ser estéril, eran como una maldición de Dios.
Dignidad del matrimonio
Aparte
de lo dicho, la dignidad del matrimonio se muestra en la Biblia de dos maneras:
A.
Por la santidad que Dios le
confiere, al hacer del matrimonio el mejor símbolo del amor hacia su pueblo,
Israel. Esta íntima relación entre el amor más elevado y el estado conyugal se
echa de ver en la literatura rabínica. Dice el Talmud: "El que se casa con
una mujer buena, es como si hubiese cumplido todos los mandamientos de la
Ley" (comparar. con Gálatas. 5:14). Hebreo. 13:4 nos asegura que "el
matrimonio ha de ser honorable en todos" lo cual indica que el estado
conyugal es, por decirlo así, estado de perfección y no algo menos digno que el
celibato, como si fuese una especie de "fornicación permitida" para
cristianos de segunda clase. Por eso, el Apóstol arremete contra los que,
"en los postreros tiempos", "prohibirán casarse" (1ra Timoteo.
4:1-3);
B.
Por la gravedad que la Biblia
imputa a los pecados contra el matrimonio. Levítico. 18:24 presenta las
inmoralidades sexuales como la mayor inmundicia ("tumiah"), que
profanan hasta el punto de que los infractores de la santidad del matrimonio
quedan cortados de Dios 13. Igualmente, era reo de excomunión el individuo que
golpeaba a su mujer.
No cabe duda de que el celibato aumenta inmensamente la
disponibilidad de la persona. Jesús fue célibe porque su misión era entregarse
totalmente a todos, "un ser enteramente comestible" como decía Paul
Claudel, y una atadura conyugal hubiera disminuido su disponibilidad, aparte de
que su condición consagrada de una manera singular, habiendo recibido el
Espíritu sin medida, daba a su autocontrol una perfecta seguridad. ¿Fue célibe
Pablo? Esa es la opinión más común, aunque el hecho de votar en el Sanhedrín,
echando la "piedrecita del voto" (psephón, Hechos. 26:10), para que
matasen a los cristianos, indica que era viudo, pues sólo los padres de familia
podían ser miembros del Sanhedrín con derecho a voto. En cuanto a los demás
apóstoles, con Pedro a la cabeza, tenemos el testimonio del mismo Pablo de que
eran casados (1ra Corintios. 9:5). En todo caso, tanto el celibato como el
matrimonio requieren su respectivo don de Dios (1ra Corintios. 7:7), y embarcar
por la fuerza, el temor o el engaño en una u otra nave a una persona inexperta
en los mares de la vida, equivale a tender un lazo de ruina (1ra Corintios.
7:35). Lo que sí es falso y antibíblico, es dar a la virginidad una aureola
especial, cuando para una mujer hebrea era una maldición (V. Jueces 11:37),
como si el cuerpo y el sexo fuesen sucios, y el mundo un lugar infecto del que
hay que huir (V. Mateo. 28:19-20; Juan. 17:15).
Deberes conyugales
El
mutuo amor. Los maridos deben amar a sus mujeres como a su propia carne, como
Cristo amó a su Iglesia, con amor tutelar y sacrificado, según la verdad del Evangelio
("sabiamente" 1ra Pedro. 3:7), con honor y respeto al vaso más frágil
físicamente, no psíquicamente, y en lo espiritual como a coherederas de la
gracia de la vida por la completa igualdad en Cristo (Gálatas. 3:28), sin
airadas asperezas (Efesios. 5:25-33; Colosenses. 3:19; 1ra Pedro. 3:7). Las
mujeres han de estar sumisas (el verbo griego hypotasso no expresa sujeción,
sino subordinación, lo cual indica simplemente que el varón es la cabeza del
hogar) a los maridos, con modestia de conducta, gesto y vestido, con respeto y
amabilidad paciente, para ganar sin palabras incluso a los no creyentes (Efesios.
5:22-24; Colosenses. 3:18; 1ra Pedro. 3:1-6). Si hay verdadero amor, todo
marchará bien, superando las dificultades y el paso de los años. Dicen que al
amor conyugal le pasa como al vino: con el paso de los años, va perdiendo
"cuerpo" y color, pero va ganando en grados. Si hay amor, el varón
buscará la compañía de su mujer con más interés que la de cualquier amigo, la
mujer le presentará al marido nuevos atractivos y sorpresas agradables.
Examínese el marido: ¿por qué se siente su mujer irritable, hosca, depresiva?
¿No le faltará el interés, la caricia, la gratitud, la ayuda, el don-sorpresa,
de su marido? Examínese la mujer: ¿por qué prefiere él marcharse con sus
amigos? ¿No le faltará la comprensión, el interés por sus problemas, el detalle
del plato que a él le gusta, el apoyo, el silencio, de su mujer?
A)
El llamado "débito
conyugal". La advertencia y el consejo de Pablo en 1ra Corintios. 7:3-5
son de extrema importancia, no sólo para prevenir contra la infidelidad conyugal,
sino también por la importancia que lo sexual tiene en el aspecto psico-físico
de suprema gratificación placentera que mutuamente se ofrece 15 —algo más
importante de lo que se cree para la salud física y mental de la mujer—, como
en el aspecto existencial en que se muestra, más que en ninguna otra faceta de
la vida —no cabe el disimulo—, el talante egocéntrico o alocéntrico de la
persona. La frigidez, la indiferencia o la poca disponibilidad de la esposa
pueden acarrear la infidelidad por parte del marido. El egoísmo, la
desconsideración, la violencia, pueden aminorar el afecto de la esposa.
La
paternidad responsable. Como personas humanas y como creyentes, los cónyuges
pueden y deben planear y regular la procreación, según lo demande su economía,
su salud, etc. Es cierto que la Biblia no dice nada sobre el control de
natalidad. Más aún, lugares como Salmos. 128:3; Eclesiastés. 6:3 y otros muchos
presentan la multitud de hijos como una bendición para el marido, así como 1ra
Timoteo. 2:15 presenta el criar hijos como una bendición salvífica para la
mujer; el reverso de la maldición de Génesis. 3:16, como ya entrevió Adán en el
vers. 20, tras la primera promesa del Redentor.
Sin embargo,
no hay motivo para prohibir los anticonceptivos como pecaminosos, con tal que
prevengan la concepción, no la melificación (que equivale a un aborto). Lo de
Onán (Génesis. 38:8-10) no hace al caso, porque Onán no fue castigado por Dios
por impedir la concepción, sino por negarse a suscitar descendencia al nombre
de su hermano.
Atentados contra la santidad del matrimonio
Las
relaciones sexuales prematrimoniales son un atentado contra la dignidad misma
del matrimonio. Comentando Génesis. 24:67: "La trajo...la tomó por mujer,
y la amó", dice S.R. Hirsch: "En la vida moderna, nosotros pondríamos
primero "la amó”... Pero, por muy importante que sea el que el amor
preceda al matrimonio, es mucho más importante el que continúe después del
matrimonio. La actitud moderna pone el énfasis en el idilio antes del
matrimonio; el antiguo punto de vista judío enfatiza el amor y el afecto de
toda una vida conyugal." Podríamos añadir que la moderna "sociedad
permisiva" facilita el que los idilios prematrimoniales vayan demasiado
lejos y, con frecuencia, todo el afecto que se derrocha antes, falta después.
La exhortación de 1ra Timoteo. 5:2 tiene también aquí su vigencia: el novio
creyente debe ver en su novia un co-miembro de Cristo, templo del Espíritu,
coheredera del Cielo, para respetarla como es debido. La novia creyente debe
comprender la fuerza del instinto y no ser provocativa. Evítense unas
relaciones largas, que prolongan demasiado la tensión psíquico-sexual. (La
Iglesia Católica, por boca de Pío XI en su Casti Connubii, tiene por
intrínsecamente deshonesto el uso de toda clase de anticonceptivos. Tomás de
Aquino expuso la razón de ello, alegando que Dios había instituido los placeres
para unos determinados objetivos, y que el fin primario del matrimonio es la
procreación; por tanto, gozar del placer sexual evitando la procreación, sería
algo contra natural. Pero este argumento se basa en premisas falsas, puesto que
el primer objetivo es "la ayuda idónea" (Génesis. 2:18). Además, no
es lo mismo evitar una determinada concepción que atentar contra la
procreación).
A.
El divorcio. La enseñanza clara del
Nuevo Testamento es que marido y mujer deben estar unidos de por vida; y, si
tuvieren que separarse por algún motivo, deberán quedarse sin casar o
reconciliarse (Mateo. 10:11-12; Levítico. 16:18; 1ra Corintios. 7:10-11).
Algunas iglesias protestantes, como la anglicana y otras, admiten el divorcio
vincular en dos casos: adulterio (fundados en Mateo. 5:32; 19:9) y deserción
(fundados en 1ra Corintios. 7:15). En cuanto a Mateo, es de notar que Jesús no
dice "moichéia" = adulterio, sino "pornéia" = fornicación,
con lo que parece aludir a uniones ilegítimas por concubinato o cercanía de
parentesco. 1ra Corintios. 7:15 habla de la deserción del cónyuge no-creyente,
pero no se propone la posibilidad de volver a casarse.
Si se trata de cónyuges verdaderamente cristianos, no sólo el
divorcio sino también la separación legal nos parecen inadmisibles, tanto desde
el punto de vista del hogar de creyentes como por el contra testimonio que esto
supone frente al mundo. Es un dato muy importante el que un rabino de la fama
de Hertz, a pesar de admitir el divorcio vincular en ciertos casos (como lo
admiten todos los judíos), esté de acuerdo con nosotros y con la Iglesia de
Roma en que, se diga lo que se quiera de Mateo. 19:3, parece seguro que Cristo
pretendió que el matrimonio fuese indisoluble en todo caso, y que así lo
practicaban desde el principio los judío-cristianos, como ya lo hacían los
esenios y los samaritanos.
B.
Los matrimonios mixtos. Ya desde el
principio, la Palabra de Dios se muestra clara en condenar las uniones de
personas del pueblo elegido con las de naciones idolátricas. Éxodo. 34:15-16 es
un lugar muy explícito a este respecto. Si se admite que "los hijos de
Dios" de Génesis. 6:2 representan a la descendencia de Seth (los
adoradores del verdadero Dios), lo cual es muy dudoso a la vista de Judas, vv.
6-7, y que "las hijas de los hombres" del mismo vers., representan a
la descendencia de Caín, tendríamos ya antes del Diluvio una muestra de que,
como dice Hertz, los matrimonios mixtos pavimentan el camino de la destrucción.
22 En Amos 3:3, se nos dice: "¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de
acuerdo?". Y no cabe duda de que la falta de acuerdo en lo tocante a la fe
produce el mayor abismo posible en el seno del hogar (V. Mateo. 10:34-36). Por
eso, Pablo amonesta seriamente en 2da Corintios. 6:14ss.: "No os unáis en
yugo desigual con los no creyentes...". Aunque el Apóstol no menciona
explícitamente la unión conyugal, es muy significativo que use el término griego
"heterozygúntes", que recuerda lo de Deuteronomio. 22:10, así como lo
de Levítico. 19:19, pues ningún otro verbo expresa mejor la desigualdad de ir
bajo el mismo "yugo" ("cónyuges"), que el matrimonio
comporta, para toda la vida, en el caso de un creyente y un no-creyente
("apístois" dice Pablo). Es cierto que hay casos en que un matrimonio
mixto ha resultado bien, quizás por la misericordia del Señor, pero el creyente
está obligado a obedecer ante todo al Señor. 1ra Corintios. 7:12-16 presenta un
caso muy diferente, pues se trata de un matrimonio contraído antes de que uno
de los dos se convirtiese al Señor. En este sentido se ha de interpretar el
vers. 16, pero no para alegar que el futuro marido o la futura esposa no
creyentes podrán ser salvos quizás por este medio, pues, como dice E.
Trenchard, "no existe promesa alguna de bendición, aun en el caso que
trata el Apóstol; mucho menos puede tomarse como garantía de la conversión del
compañero (o la compañera) cuando, desobedeciendo los mandatos del Señor, el
creyente incurre en el pecado del "yugo desigual".
C.
Impedimentos matrimoniales. Aparte
del caso especial de los matrimonios mixtos, hay otros casos en que el contrato
matrimonial se halla viciado en su base. Advirtamos de paso que los evangélicos
no consideramos al matrimonio como un "sacramento", pero sí como algo
sagrado por ser de institución divina (como la Iglesia y el Estado) y haber
recibido una bendición especial de Dios (Génesis. 1:28). Como regla general, en
cuestión de impedimentos matrimoniales, podemos estar de acuerdo con el rabino
Hertz cuando dice que lo que prohíbe la ley civil es ilícito, pero no todo lo
que permite la ley civil es lícito, por el aspecto esencialmente religioso del
matrimonio.-'
Estos impedimentos pueden ser de dos clases:
A.
la condición de las personas: si no
tienen uso normal de razón, o la edad prescrita por la ley, o son
fisiológicamente impotentes para el acto matrimonial -"', o son parientes
muy cercanos o uno de ellos está ya casado (es curioso que el primer bígamo que
registra la Biblia fuese un matón y un fanfarrón. Génesis. 4:19-24). Hay
quienes piensan que a los paganos que tenían varias mujeres en el momento de
convertirse al cristianismo, se les permitía la poligamia, aunque a los obispos
(ancianos supervisores) y a los diáconos prescribe Pablo que sean "maridos
de una sola mujer" (1ra Timoteo. 3:2-12; Tito 1:6).27
B.
La nulidad del consentimiento, a
causa de ignorancia o engaño acerca de la persona del contrayente, o a causa de
coacción externa o de miedo grave. El contrato matrimonial requiere, por su
importancia y duración, pleno conocimiento y plena libertad de consentimiento
por parte de los contrayentes.
C.
El atentado más grave contra el
matrimonio lo constituyen las relaciones sexuales con otras personas que no
sean la propia mujer, especialmente el adulterio, del cual no vamos a añadir
más, puesto que como pecado sexual, lo hemos tratado en la lección anterior, y
en cuanto a las circunstancias que lo fomentan desde dentro del mismo matrimonio,
ya hemos dicho bastante en páginas
anteriores. de la presente lección. Del aborto trataremos en la lección
siguiente.
CUESTIONARIO
Dado el texto anterior, explique ampliamente
las siguientes preguntas:
1.
¿Dónde estriba la peculiar relevancia del estado conyugal?
2.
¿Cuáles son los objetivos que Dios se propuso al instituir el matrimonio?
3.
Dignidad del matrimonio cristiano y su contraste con el celibato.
4.
¿Cuáles son los principales deberes conyugales?
5.
¿Qué cosas atentan contra la dignidad y santidad del matrimonio?
6.
¿Cuáles son los principales impedimentos para que un matrimonio sea legítimo?
Describamos dicha situación y como
la estamos afrontando.
La
situación que se presenta en estas parejas obedece a modos, formas, culturas y
maneras de llevar una vida conyugal acorde a machismos, tabúes y enseñanzas
recibidas de sus padres, lo cual para nada ayuda en la actualidad en sus
hogares por el contrario viven en medio de problemas, dificultades y con miras de
seguir repitiendo esos malos hábitos en los hijos que están criando, por eso
hemos intervenido de forma oportuna y a tiempo con este tema, el cual además de
ilustrarlos sobre el particular, tiene como objetivo primordial poder cambiar
esos hábitos, por hábitos buenos y una mejor forma de vida conyugal, reflejando el cambio no solo en ellos, sino
en sus hijos, comunidad cristiana y comunidad en general.
Contenidos y enlaces propuestos.
La
temática seleccionada apunta a resolver una necesidad puntual entre muchas que
tienen estas parejas, siendo coherente con el postulado que la familia es la
base de la sociedad he enfocado mis esfuerzos educativos a ella, utilizando una
didáctica práctica teniendo como fundamento las teorías y contenidos abordados
en la unidad dos del curso pedagogía y didáctica III.
Dado
que se ejecutó un banquete familiar,
donde integré a todos los miembros de la familia, compartiendo un almuerzo
gratis para ellos, luego una conferencia para las parejas sobre el tema ética
conyugal, las lecturas y reflexiones son siempre alojadas en un blog. Anexo algunas fotos como evidencia.





Actividades
para reflexionar sobre “la ética conyugal”
Se compartió, un momento de reflexión
romántica con las parejas, y se vivencio los mitos que hay sobre el besarse en
público, analizando si esto influye el la forma de ver la ética conyugal. La
verdad es que en principio hubo demasiado temor, pero paulatinamente fueron
rompiendo el hielo y resultó una actividad fructífera para todos.
Anexo
además otras evidencias dicientes:









5. Argumentemos
la elección de la herramienta desde la fundamentación pedagógica trabajada en
el seminario ¿por qué esa herramienta responde mejor a la intencionalidad y
objetivo de la actividad planteada?
Pedagógicamente
se determina la actividad del banquete familiar, ya da razón de una técnica humana, compartir con
los demás en situaciones elementales como es el alimento, luego poder
alimentarlos en la parte intelectual, las conferencias mediante mesas redondas
es una forma práctica de poder transmitir la enseñanza, dándoles participación
a todas las parejas donde aclaramos dudas y temores de forma mancomunada, Esta
temática, al igual que las demás trabajadas en las conferencias realizadas, se publican en un blog, para tenerlo
disponible en la web, haciendo uso de una herramienta de la web 2.0.
El
sitio web del blog es
BIBLIOGRAFIA Y CIBERGRAFIA