domingo, 29 de marzo de 2015

Etica Conyugal

ACTIVIDAD 4
INCORPORACIÓN DE LAS TIC A LA PRÁCTICA DOCENTE

                       




 PRESENTADO A
ELKIN ALONSO RÍOS OSORIO

EN EL CURSO PEDAGOGÍA Y DIDÁCTICA III





 ELABOADO POR
HENRY YEFERSON PEREA IBARGUEN






FUNDACIÓN UNIVERSITARIA CATÓLICA DEL NORTE EN CONVENIO CON LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE ORIENTE





FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
MAESTRÍA EN EDUCACIÓN
YUTO, ATRATO CHOCÓ
2015




NOMBRE DEL PROYECTO O CAPACITACIÓN
ÉTICA CONYUGAL

Objetivos:

1.    Contribuir al mejoramiento y cualificación en relación con la ética conyugal y la sostenibilidad matrimonial.
2.    Ejecutar programas donde se imparte conferencias educativas, según los planes establecidos.

Cuando reflexionamos sobre nuestras prácticas docentes, debemos pensar que  el quehacer docente es una actividad y profesión para toda la vida, la cual hacemos con amor, dedicación y entrega, siempre ha sido y seguirá siendo algo altruista donde con abnegación se nos requiere aportar un poco más de lo normal, el producto académico que entregamos a nuestros estudiantes es de calidad y no se forma o educa por salir del paso o generar unos recursos económicos. La práctica docente es algo que trasciende en el tiempo, por tanto, siempre debe prestarse con calidad y valor agregado.
Aplicar las TIC a nuestros procesos educativos, tanto desde lo personal como  lo profesional,  hemos entendido a lo largo de este seminario, que el uso de las Tic no es lo relevante en los procesos educativos, ya que primero estamos llamados a definir el método, la tendencia pedagógica, la manera de transmitir con facilidad lo que queremos en un lenguaje claro y sencillo, pero dejando enseñanzas significativas.  Luego está el uso de las tecnologías al servicio de la información y educación, por supuesto, el docente no puede quedarse atrás, debe ser innovador, recursivo y equilibrado en el uso y manejo de estas herramientas.  Hoy por ejemplo, encontramos  docentes que si no tienen un videobeam, no puede impartir una clase, son extremos dañinos, pero tampoco es entendible ver docentes que no tienen ni un correo electrónico y dificultan el proceso de enseñanza aprendizaje en sus estudiantes, pues no facilitan los medios para el envío de una actividad utilizando este medio, pues nunca quiso estar acorde con las exigencias del medio.
Para esta actividad he elegido una capacitación en Ética conyugal, porque aunque no ejerzo la función de enseñanza pública, hace más de 15 años me dedico a la formación a comunidades o nacionales e internacionales. Por esta y otras razones, considero pertinente abordar en el desarrollo de esta actividad una capacitación la cual tiene una significación en algunas parejas de la comunidad de Yuto, departamento del Chocó.

Importancia del tema

Tratar de la ética conyugal adquiere una peculiar relevancia si se considera la importancia del estado matrimonial para la vida del hombre y la dignidad de que Dios lo revistió desde el principio de la humanidad. Un estado tan digno y tan importante y, al mismo tiempo, tan frágil por la corrompida condición de la naturaleza humana, ha dado pie para que la ironía se cebe en él, como puede comprobarse leyendo los Diccionarios y Antologías de frases célebres.
La seriedad del estado conyugal, aparte de la dignidad que Dios le ha conferido, y el simbolismo sagrado que contiene, desde Jeremías. 2:1-3 hasta Efesios. 5:26ss, pasando por Oseas, estriba en tres factores fundamentales:
A) Su duración. Dios estableció el matrimonio como un estado para toda la vida: uno con una y para siempre.
B) Su intimidad. La intimidad conyugal es la máxima en todos los órdenes, aunque nunca se puede llegar del todo al fondo de la existencial "alteridad" del prójimo. Esta intimidad se va fraguando con la convivencia o "convivium", con la cohabitación o "connubium", con el compartir las mismas penas y alegrías o "consortium" y el aguantar juntos el yugo que impone la vida en común o "conjugium". Esta intimidad tiene profundidades, y exige adaptaciones, que rebasan inmensamente las del sexo; por eso, se ha dicho que "el amor es física; el matrimonio es química".
C) Su influencia en la personalidad humana. La influencia del matrimonio en el desarrollo y proyección de la personalidad humana es inmensa. En realidad, el estado conyugal manifiesta y proyecta en cada momento el talante fundamental de cada individuo. Podríamos decir que en el matrimonio, como en la cárcel, los bien inclinados se vuelven mejores, y los mal inclinados se vuelven peores. Ahora bien, cuando hay fe en Dios y verdadero amor, como fruto del Espíritu, el matrimonio refina la calidad espiritual de la persona a través de todas las pruebas y dificultades que presenta la vida y la misma diferencia de criterios y gustos de los esposos.

Finalidad del matrimonio

Los fines del matrimonio son dos:
a)    Manifestar la imagen de Dios en el hombre de una manera Completa. Notemos que Génesis. 1:27 une estrechamente las dos facetas: "a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó". Por eso, los judíos llaman al matrimonio "qidushim"= santidades, porque está hecho para que varón y mujer se ayuden mutuamente a preservar santa la imagen de Dios impresa en sus personas.
Ahora bien, Dios, en la infinitud de todas sus perfecciones, tiene completamente equilibrados su conocimiento y su amor. Por eso, la imagen de Dios se halla completa y equilibrada cuando el predominio de cabeza y razón en el nombre se contrapesa y equilibra con el corazón e intuición de la mujer. Esta diversidad psicológica que caracteriza lo masculino y lo femenino ha sido a veces interpretada como efecto del distinto momento en que ambos fueron creados: Adán fue creado el primero, y lo vemos extasiado ante el Universo y poniendo nombre a las cosas antes de conocer a su futura mujer; Eva es creada después y puesta inmediatamente delante de su marido. Por eso, la mujer lo ve todo a través del hombre: el amor, la maternidad, el hogar, la sociedad; en cambio, el hombre dispersa mucho más su atención y su interés; tiene muchos más problemas, mientras que la mujer sólo tiene, en realidad, uno. Sin embargo, la base de esta diversidad se halla en la misma creación de la mujer, según Génesis. 2:22, donde el texto hebreo dice "fabricó" ("banah"), y en la raíz de este verbo se encuentra la idea de intuición, como característica constitutiva de la mujer, lo cual la hace superior en el plano ético y espiritual, aunque el hombre, más fuerte e intelectual, ha de tomar la iniciativa conquistadora (Génesis. 2:24). Así se entiende lo de "ayuda idónea" del vers. 18, para la soledad del hombre, única cosa no-buena que Dios vio en su creación. El "una sola carne" del v. 24 no se refiere únicamente a la unión sexual, sino también al consorcio en las mismas alegrías y penas de la vida, como si se tratase de una sola persona. Y La unidad es tal, que el Génesis. 2:23 presenta a Adán poniendo a la mujer el apelativo de "ishah" = varona, porque fue tomada del "ish" = varón. Creada del costado del hombre, la mujer siempre tira hacia el corazón (hace ascender lo sexual al corazón, mientras el hombre suele rebajar el corazón al sexo) y exige, ante todo, ser amada.
b.    Prolongar la especie humana por medio de la procreación. Por eso, en cuanto Dios los crea, los bendice y les dice: "Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra..." (Génesis. 1:28). De ahí, la importancia que para un judío tenía el alcanzar posteridad, porque a través de ella alcanzaba en sus herederos el cumplimiento de las promesas divinas. Por eso, para un judío el no tener hijos, para una mujer el ser estéril, eran como una maldición de Dios.

Dignidad del matrimonio

Aparte de lo dicho, la dignidad del matrimonio se muestra en la Biblia de dos maneras:
A.    Por la santidad que Dios le confiere, al hacer del matrimonio el mejor símbolo del amor hacia su pueblo, Israel. Esta íntima relación entre el amor más elevado y el estado conyugal se echa de ver en la literatura rabínica. Dice el Talmud: "El que se casa con una mujer buena, es como si hubiese cumplido todos los mandamientos de la Ley" (comparar. con Gálatas. 5:14). Hebreo. 13:4 nos asegura que "el matrimonio ha de ser honorable en todos" lo cual indica que el estado conyugal es, por decirlo así, estado de perfección y no algo menos digno que el celibato, como si fuese una especie de "fornicación permitida" para cristianos de segunda clase. Por eso, el Apóstol arremete contra los que, "en los postreros tiempos", "prohibirán casarse" (1ra Timoteo. 4:1-3);
B.    Por la gravedad que la Biblia imputa a los pecados contra el matrimonio. Levítico. 18:24 presenta las inmoralidades sexuales como la mayor inmundicia ("tumiah"), que profanan hasta el punto de que los infractores de la santidad del matrimonio quedan cortados de Dios 13. Igualmente, era reo de excomunión el individuo que golpeaba a su mujer.
No cabe duda de que el celibato aumenta inmensamente la disponibilidad de la persona. Jesús fue célibe porque su misión era entregarse totalmente a todos, "un ser enteramente comestible" como decía Paul Claudel, y una atadura conyugal hubiera disminuido su disponibilidad, aparte de que su condición consagrada de una manera singular, habiendo recibido el Espíritu sin medida, daba a su autocontrol una perfecta seguridad. ¿Fue célibe Pablo? Esa es la opinión más común, aunque el hecho de votar en el Sanhedrín, echando la "piedrecita del voto" (psephón, Hechos. 26:10), para que matasen a los cristianos, indica que era viudo, pues sólo los padres de familia podían ser miembros del Sanhedrín con derecho a voto. En cuanto a los demás apóstoles, con Pedro a la cabeza, tenemos el testimonio del mismo Pablo de que eran casados (1ra Corintios. 9:5). En todo caso, tanto el celibato como el matrimonio requieren su respectivo don de Dios (1ra Corintios. 7:7), y embarcar por la fuerza, el temor o el engaño en una u otra nave a una persona inexperta en los mares de la vida, equivale a tender un lazo de ruina (1ra Corintios. 7:35). Lo que sí es falso y antibíblico, es dar a la virginidad una aureola especial, cuando para una mujer hebrea era una maldición (V. Jueces 11:37), como si el cuerpo y el sexo fuesen sucios, y el mundo un lugar infecto del que hay que huir (V. Mateo. 28:19-20; Juan. 17:15).

Deberes conyugales

El mutuo amor. Los maridos deben amar a sus mujeres como a su propia carne, como Cristo amó a su Iglesia, con amor tutelar y sacrificado, según la verdad del Evangelio ("sabiamente" 1ra Pedro. 3:7), con honor y respeto al vaso más frágil físicamente, no psíquicamente, y en lo espiritual como a coherederas de la gracia de la vida por la com­pleta igualdad en Cristo (Gálatas. 3:28), sin airadas asperezas (Efesios. 5:25-33; Colosenses. 3:19; 1ra Pedro. 3:7). Las mujeres han de estar sumisas (el verbo griego hypotasso no expresa sujeción, sino subordinación, lo cual indica simplemente que el varón es la cabeza del hogar) a los maridos, con modestia de conducta, gesto y vestido, con respeto y amabilidad paciente, para ganar sin palabras incluso a los no creyentes (Efesios. 5:22-24; Colosenses. 3:18; 1ra Pedro. 3:1-6). Si hay verdadero amor, todo marchará bien, superando las dificultades y el paso de los años. Dicen que al amor conyugal le pasa como al vino: con el paso de los años, va perdiendo "cuerpo" y color, pero va ganando en grados. Si hay amor, el varón buscará la compañía de su mujer con más interés que la de cualquier amigo, la mujer le presentará al marido nuevos atractivos y sorpresas agradables. Examínese el marido: ¿por qué se siente su mujer irritable, hosca, depresiva? ¿No le faltará el interés, la caricia, la gratitud, la ayuda, el don-sorpresa, de su marido? Examínese la mujer: ¿por qué prefiere él marcharse con sus amigos? ¿No le faltará la comprensión, el interés por sus problemas, el detalle del plato que a él le gusta, el apoyo, el silencio, de su mujer?
A)   El llamado "débito conyugal". La advertencia y el consejo de Pablo en 1ra Corintios. 7:3-5 son de extrema importancia, no sólo para prevenir contra la infidelidad conyugal, sino también por la importancia que lo sexual tiene en el aspecto psico-físico de suprema gratificación placentera que mutuamente se ofrece 15 —algo más importante de lo que se cree para la salud física y mental de la mujer—, como en el aspecto existencial en que se muestra, más que en ninguna otra faceta de la vida —no cabe el disimulo—, el talante egocéntrico o alocéntrico de la persona. La frigidez, la indiferencia o la poca disponibilidad de la esposa pueden acarrear la infidelidad por parte del marido. El egoísmo, la desconsideración, la violencia, pueden aminorar el afecto de la esposa.
La paternidad responsable. Como personas humanas y como creyentes, los cónyuges pueden y deben planear y regular la procreación, según lo demande su economía, su salud, etc. Es cierto que la Biblia no dice nada sobre el control de natalidad. Más aún, lugares como Salmos. 128:3; Eclesiastés. 6:3 y otros muchos presentan la multitud de hijos como una bendición para el marido, así como 1ra Timoteo. 2:15 presenta el criar hijos como una bendición salvífica para la mujer; el reverso de la maldición de Génesis. 3:16, como ya entrevió Adán en el vers. 20, tras la primera promesa del Redentor.
Sin embargo, no hay motivo para prohibir los anticonceptivos como pecaminosos, con tal que prevengan la concepción, no la melificación (que equivale a un aborto). Lo de Onán (Génesis. 38:8-10) no hace al caso, porque Onán no fue castigado por Dios por impedir la concepción, sino por negarse a suscitar descendencia al nombre de su hermano.

Atentados contra la santidad del matrimonio

Las relaciones sexuales prematrimoniales son un atentado contra la dignidad misma del matrimonio. Comentando Génesis. 24:67: "La trajo...la tomó por mujer, y la amó", dice S.R. Hirsch: "En la vida moderna, nosotros pondríamos primero "la amó”... Pero, por muy importante que sea el que el amor preceda al matrimonio, es mucho más importante el que continúe después del matrimonio. La actitud moderna pone el énfasis en el idilio antes del matrimonio; el antiguo punto de vista judío enfatiza el amor y el afecto de toda una vida conyugal." Podríamos añadir que la moderna "sociedad permisiva" facilita el que los idilios prematrimoniales vayan demasiado lejos y, con frecuencia, todo el afecto que se derrocha antes, falta después. La exhortación de 1ra Timoteo. 5:2 tiene también aquí su vigencia: el novio creyente debe ver en su novia un co-miembro de Cristo, templo del Espíritu, coheredera del Cielo, para respetarla como es debido. La novia creyente debe comprender la fuerza del instinto y no ser provocativa. Evítense unas relaciones largas, que prolongan demasiado la tensión psíquico-sexual. (La Iglesia Católica, por boca de Pío XI en su Casti Connubii, tiene por intrínsecamente deshonesto el uso de toda clase de anticonceptivos. Tomás de Aquino expuso la razón de ello, alegando que Dios había instituido los placeres para unos determinados objetivos, y que el fin primario del matrimonio es la procreación; por tanto, gozar del placer sexual evitando la procreación, sería algo contra natural. Pero este argumento se basa en premisas falsas, puesto que el primer objetivo es "la ayuda idónea" (Génesis. 2:18). Además, no es lo mismo evitar una determinada concepción que atentar contra la procreación).

A.   El divorcio. La enseñanza clara del Nuevo Testamento es que marido y mujer deben estar unidos de por vida; y, si tuvieren que separarse por algún motivo, deberán quedarse sin casar o reconciliarse (Mateo. 10:11-12; Levítico. 16:18; 1ra Corintios. 7:10-11). Algunas iglesias protestantes, como la anglicana y otras, admiten el divorcio vincular en dos casos: adulterio (fundados en Mateo. 5:32; 19:9) y deserción (fundados en 1ra Corintios. 7:15). En cuanto a Mateo, es de notar que Jesús no dice "moichéia" = adulterio, sino "pornéia" = fornicación, con lo que parece aludir a uniones ilegítimas por concubinato o cercanía de parentesco. 1ra Corintios. 7:15 habla de la deserción del cónyuge no-creyente, pero no se propone la posibilidad de volver a casarse.
Si se trata de cónyuges verdaderamente cristianos, no sólo el divorcio sino también la separación legal nos parecen inadmisibles, tanto desde el punto de vista del hogar de creyentes como por el contra testimonio que esto supone frente al mundo. Es un dato muy importante el que un rabino de la fama de Hertz, a pesar de admitir el divorcio vincular en ciertos casos (como lo admiten todos los judíos), esté de acuerdo con nosotros y con la Iglesia de Roma en que, se diga lo que se quiera de Mateo. 19:3, parece seguro que Cristo pretendió que el matrimonio fuese indisoluble en todo caso, y que así lo practicaban desde el principio los judío-cristianos, como ya lo hacían los esenios y los samaritanos.
B.   Los matrimonios mixtos. Ya desde el principio, la Palabra de Dios se muestra clara en condenar las uniones de personas del pueblo elegido con las de naciones idolátricas. Éxodo. 34:15-16 es un lugar muy explícito a este respecto. Si se admite que "los hijos de Dios" de Génesis. 6:2 representan a la descendencia de Seth (los adoradores del verdadero Dios), lo cual es muy dudoso a la vista de Judas, vv. 6-7, y que "las hijas de los hombres" del mismo vers., representan a la descendencia de Caín, tendríamos ya antes del Diluvio una muestra de que, como dice Hertz, los matrimonios mixtos pavimentan el camino de la destrucción. 22 En Amos 3:3, se nos dice: "¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?". Y no cabe duda de que la falta de acuerdo en lo tocante a la fe produce el mayor abismo posible en el seno del hogar (V. Mateo. 10:34-36). Por eso, Pablo amonesta seriamente en 2da Corintios. 6:14ss.: "No os unáis en yugo desigual con los no creyentes...". Aunque el Apóstol no menciona explícitamente la unión conyugal, es muy significativo que use el término griego "heterozygúntes", que recuerda lo de Deuteronomio. 22:10, así como lo de Levítico. 19:19, pues ningún otro verbo expresa mejor la desigualdad de ir bajo el mismo "yugo" ("cónyuges"), que el matrimonio comporta, para toda la vida, en el caso de un creyente y un no-creyente ("apístois" dice Pablo). Es cierto que hay casos en que un matrimonio mixto ha resultado bien, quizás por la misericordia del Señor, pero el creyente está obligado a obedecer ante todo al Señor. 1ra Corintios. 7:12-16 presenta un caso muy diferente, pues se trata de un matrimonio contraído antes de que uno de los dos se convirtiese al Señor. En este sentido se ha de interpretar el vers. 16, pero no para alegar que el futuro marido o la futura esposa no creyentes podrán ser salvos quizás por este medio, pues, como dice E. Trenchard, "no existe promesa alguna de bendición, aun en el caso que trata el Apóstol; mucho menos puede tomarse como garantía de la conversión del compañero (o la compañera) cuando, desobedeciendo los mandatos del Señor, el creyente incurre en el pecado del "yugo desigual".
C.   Impedimentos matrimoniales. Aparte del caso especial de los matrimonios mixtos, hay otros casos en que el contrato matrimonial se halla viciado en su base. Advirtamos de paso que los evangélicos no consideramos al matrimonio como un "sacramento", pero sí como algo sagrado por ser de institución divina (como la Iglesia y el Estado) y haber recibido una bendición especial de Dios (Génesis. 1:28). Como regla general, en cuestión de impedimentos matrimoniales, podemos estar de acuerdo con el rabino Hertz cuando dice que lo que prohíbe la ley civil es ilícito, pero no todo lo que permite la ley civil es lícito, por el aspecto esencialmente religioso del matrimonio.-'
Estos impedimentos pueden ser de dos clases:
A.   la condición de las personas: si no tienen uso normal de razón, o la edad prescrita por la ley, o son fisiológicamente impotentes para el acto matrimonial -"', o son parientes muy cercanos o uno de ellos está ya casado (es curioso que el primer bígamo que registra la Biblia fuese un matón y un fanfarrón. Génesis. 4:19-24). Hay quienes piensan que a los paganos que tenían varias mujeres en el momento de convertirse al cristianismo, se les permitía la poligamia, aunque a los obispos (ancianos supervisores) y a los diáconos prescribe Pablo que sean "maridos de una sola mujer" (1ra Timoteo. 3:2-12; Tito 1:6).27
B.   La nulidad del consentimiento, a causa de ignorancia o engaño acerca de la persona del contrayente, o a causa de coacción externa o de miedo grave. El contrato matrimonial requiere, por su importancia y duración, pleno conocimiento y plena libertad de consentimiento por parte de los contrayentes.
C.   El atentado más grave contra el matrimonio lo constituyen las relaciones sexuales con otras personas que no sean la propia mujer, especialmente el adulterio, del cual no vamos a añadir más, puesto que como pecado sexual, lo hemos tratado en la lección anterior, y en cuanto a las circunstancias que lo fomentan desde dentro del mismo matrimonio, ya hemos dicho bastante en  páginas anteriores. de la presente lección. Del aborto trataremos en la lección siguiente.

CUESTIONARIO
 Dado el texto anterior, explique ampliamente las siguientes preguntas:

1. ¿Dónde estriba la peculiar relevancia del estado conyugal?
2. ¿Cuáles son los objetivos que Dios se propuso al instituir el matrimonio?
3. Dignidad del matrimonio cristiano y su contraste con el celibato.
4. ¿Cuáles son los principales deberes conyugales?
5. ¿Qué cosas atentan contra la dignidad y santidad del matrimonio?
6. ¿Cuáles son los principales impedimentos para que un matrimonio sea legítimo?

Describamos dicha situación y como la estamos afrontando.

La situación que se presenta en estas parejas obedece a modos, formas, culturas y maneras de llevar una vida conyugal acorde a machismos, tabúes y enseñanzas recibidas de sus padres, lo cual para nada ayuda en la actualidad en sus hogares por el contrario viven en medio de problemas, dificultades y con miras de seguir repitiendo esos malos hábitos en los hijos que están criando, por eso hemos intervenido de forma oportuna y a tiempo con este tema, el cual además de ilustrarlos sobre el particular, tiene como objetivo primordial poder cambiar esos hábitos, por hábitos buenos y una mejor forma de vida conyugal,  reflejando el cambio no solo en ellos, sino en sus hijos, comunidad cristiana y comunidad en general.

Contenidos y enlaces propuestos.
La temática seleccionada apunta a resolver una necesidad puntual entre muchas que tienen estas parejas, siendo coherente con el postulado que la familia es la base de la sociedad he enfocado mis esfuerzos educativos a ella, utilizando una didáctica práctica teniendo como fundamento las teorías y contenidos abordados en la unidad dos del curso pedagogía y didáctica III.

Dado que se ejecutó un  banquete familiar, donde integré a todos los miembros de la familia, compartiendo un almuerzo gratis para ellos, luego una conferencia para las parejas sobre el tema ética conyugal, las lecturas y reflexiones son siempre alojadas en un blog.   Anexo algunas fotos como evidencia.
Actividades para reflexionar sobre “la ética conyugal”
Se compartió, un momento de reflexión romántica con las parejas, y se vivencio los mitos que hay sobre el besarse en público, analizando si esto influye el la forma de ver la ética conyugal. La verdad es que en principio hubo demasiado temor, pero paulatinamente fueron rompiendo el hielo y resultó una actividad fructífera para todos.
Anexo además otras evidencias dicientes:

5.      Argumentemos la elección de la herramienta desde la fundamentación pedagógica trabajada en el seminario ¿por qué esa herramienta responde mejor a la intencionalidad y objetivo de la actividad planteada?
Pedagógicamente se determina la actividad del banquete familiar, ya  da razón de una técnica humana, compartir con los demás en situaciones elementales como es el alimento, luego poder alimentarlos en la parte intelectual, las conferencias mediante mesas redondas es una forma práctica de poder transmitir la enseñanza, dándoles participación a todas las parejas donde aclaramos dudas y temores de forma mancomunada, Esta temática, al igual que las demás trabajadas en las conferencias realizadas,  se publican en un blog, para tenerlo disponible en la web, haciendo uso de una herramienta de la web 2.0. 

El sitio web  del blog es 



BIBLIOGRAFIA Y CIBERGRAFIA